¿Realmente encontramos repulsivo herir a nuestro pueblo?, o estamos convirtiéndonos en los mismos seres que consideramos enemigos de la verdad.
-¡Así es la vida! ¿Ves cómo enfrentan a los hombres unos contra otros? Aunque no quieras, ¡golpea! ¿Y a quién? A un hombre tan privado de derechos como tú mismo. El es aún más desdichado que tú, porque es estúpido. Policías, gendarmes, confidentes; todos ellos son enemigos nuestros, y sin embargo, son personas como nosotros. También a ellos les chupan la sangre y tampoco los consideran como hombres. ¡Hacen igual que con nosotros! Así han puesto a unos enfrente de otros; los han cegado con la estupidez y con el miedo, los han atado de pies y manos, los oprimen, los explotan, los aplastan y los golpean, valiéndose de unos contra otros. Han convertido a los hombres en fusiles, en palos, en piedras, y dicen: "¡Esto es el Estado!..." Se acercó aún más a la madre. - ¡Esto es un crimen, madre! El más repugnante asesinato de millones de hombres, el asesinato de las almas... ¿Comprendes? Matan las almas... ¿Ves la diferencia entre ellos y nosotros? Ha pegado a un hombre y le da repugnancia, vergüenza, le dule, y , lo principal, ¡Siente asco! En cambio, ellos matan a miles de hombres con toda tranquilidad, sin compasión, sin que el corazín les tiemble, ¡Asesinan con gusto! Y dan muerte a todos y a todo, solamente para conservar la plata, el oro, unos papeluchos insignificantes, toda esa basura miserable que les da el poder sobre los hombres. Piénsalo, esas gentes no se protegen a sí mismas, defendiéndose con el asesinato del pueblo, mutilando las almas, no lo hacen por ellos mismos, sino para defender su propiedad. No se protegen por dentro, sino por fuera...
Tomado de "La madre" de Maximo Gorki
M.C.R.M.
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